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Convivencia/retiro cuaresma en Melilla

Hoy nuestras comunidades hemos consentido que el Espíritu nos llevara al desierto, como a Jesús, y ahí, en ese espacio de retiro, el Señor nos ha hablado al corazón, y hemos gozado al sentirnos cuidados, alentados, sostenidos y guiados por esa mano amorosa del Padre.

Hoy este día de convivencia – retiro, ha supuesto para nosotros un aliento incomparable, que nos posibilita expresar el deseo de caminar hacia la Pascua, y consentir así que el Señor pase por nuestra vida transformándola y haciéndola fecunda.

La carta de cuaresma ha sido hoy el marco de referencia donde poder mirarnos y dejarnos mirar. Una carta que nos estimula para caminar por las sendas de la fraternidad. ¡Qué hermoso es vivir unidos los hermanos! Así escuchábamos el susurro del Espíritu que nos invitaba a danzar por estas sendas.

La hondura y la riqueza que presenta la carta han provocado en nosotros el deseo ardiente de caminar hacia la Pascua construyendo comunidades fraternas, ya que ese es el mejor signo del Reino.

Esta carta de cuaresma ha sido como la continuación de la carta de Adviento, donde ya se nos invitaba a ser conscientes de la necesidad que tenemos de avivar la vida comunitaria y el sentido comunitario de nuestra fe.

Quizás una de las cosas más significativas en lo que hemos compartido, ha sido el recordar que para Dios todo es posible, que para lo que nosotros está muerto, Él nos dice: está dormido, déjalo reposar. El Señor nos enseña a convertir nuestra prisa en espera y nuestra impaciencia en vigilancia, todo es obra de Él. A la hora de construir la fraternidad, Dios tiene sus tiempos, sus ritmos, sus compases, por eso hemos de aprender a danzar a destiempo, dejándonos llevar por los tiempos de Dios.

Todo un día de gozo, donde la oración, la reflexión personal, celebrar la Eucaristía juntos, el compartir lo que habita en nuestro corazón con los hermanos, compartir la comida y revisar nuestras pequeñas comunidades, nos ha predispuesto a seguir este camino cuaresmal por el desierto, poniendo nuestros ojos en el Señor para aprender a cuidarnos los unos de los otros, como Dios nos cuida y contemplar así el rostro del Padre que nos desvela Jesús.

Como dice la carta hermanos, consintamos que esa llama permanezca viva en nosotros y nos haga sentirnos apasionados para seguir construyendo comunidad, para vivir nuestra vocación, y que esto nos conduzca hacia la Pascua.

Convivencia trimestral de nuestros jóvenes

El sábado pasado, día 21 de marzo (fecha del aniversario de boda de Vicente y Mónica, ¡felicidades hermanos!) celebramos en los Pinares de Rostrogordo la Convivencia de final de trimestre de los grupos de jóvenes. La amenaza de lluvia, que de hecho se hizo notar a la hora de comer, no impidió que disfrutáramos del contacto con la naturaleza, de las oraciones, del compartir los alimentos hechos al carbón, de la catequesis y de una divertida caminata de una hora de duración. Durante el día hemos dejado a un lado exámens, trabajos y otros quehaceres para situarnos en el camino de la fraternidad, reflexionando sobre cómo quién es nuestro prójimo y cómo podemos llegar a ser buenos servidores como forma de prepararnos para el tiempo de Semana Santa al que nos dirigimos. Toda una ocasión para saborear cómo se hace presente Dios en nuestras vidas y en la de los hermanos.

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